Nuestros oídos nunca descansan
Ni siquiera cuando dormimos. Todos los días estamos expuestos a infinidad de sonidos. Es por ello que nuestros oídos trabajan de forma precisa para poder orientarnos en nuestro entorno. Muchas veces tomamos conciencia de la importancia de nuestro sentido de la audición solo cuando nos preocupa la posibilidad de perderlo. En cualquier caso, esta preocupación puede ser el primer paso hacia la prevención.
¿Por qué dependemos tanto de nuestro sentido de la audición?
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Por el desarrollo de las habilidades del lenguaje
Un niño que todavía no ha nacido puede escuchar la voz y la música estando en la barriga de la madre, y retener la información inconscientemente en la memoria de su cerebro. Más tarde, el asociará seguridad y protección con éstos sonidos familiares. Una vez nacido, necesitará un buen funcionamiento del sentido de la audición para aprender y entender el lenguaje.
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Por una mayor seguridad
Una buena audición facilita la orientación espacial y la percepción de los sonidos no seguros (p. ej. el tráfico). ¿Cuantas veces pasa que oímos acercarse un coche antes incluso de que lo hayamos visto? Para saber la distancia y la dirección precisa del vehículo necesitamos que nuestros oídos funcionen perfectamente.
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Por una mejor comunicación
La audición nos da acceso al mundo de los lenguajes hablados y la comunicación directa con otras personas, siendo la llave de nuestras relaciones y actividades sociales. No son solo las palabras en si mismas las que cuentan sino también el volumen, la entonación, etc. ¿Que pasaría si no podemos percibir todos los matices del habla cuando nos comunicamos?
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Por placer y una mejor calidad de vida
Sonidos cómo la música, la naturaleza o las voces de nuestros seres queridos entre otros, nos aportan riqueza emocional. Es de este modo como nuestro sentido de la audición contribuye a nuestra calidad de vida.
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